Petit suises caseros

Vale, hace años que no se llaman así, pero creo que los que tenemos maguitos ahora, aún nos seguimos acordando de ese nombre. Y, para los maguitos, realmente da igual cómo los llamemos, siempre que estén buenos y tengan acceso a ellos. Así que… ya que la mayoría van a ir a parar a sus manos, ¿por qué no dejar que nos ayuden a hacerlos y de paso hacer así que los disfruten más?

Como siempre, aprovechamos lo que tenemos a mano, y esos vasitos de cristal con tapita de la yogurtera que nos dejó mi suegra nos vienen de un bien…

Ingredientes

  • 200 gramos de fresas maduras.
  • 150 gramos de queso tipo crema.
  • 90 gramos de azúcar.
  • 1 hoja y media de gelatina neutra.
  • 200 mililítros de nata líquida.

Preparación:

  • Les quitamos los rabitos a las fresas y las lavamos bien.
  • Las cortamos en trocitos y las ponemos en un cazo.DSC03607
  • Añadimos el azúcar. En esta ocasión nosotros nos quedamos sin azúcar, pero lo sustituimos por leche condensada sin problema alguno.DSC03609
  • Lo trituramos todo junto y ponemos el cazo al fuego. Y mientras se calienta, ¿sabíais que lo que actualmente consuminos no son fresas sino fresones? Las fresas son más pequeñitas y con un aroma más intenso. Y llevan dándose en Europa desde la prehistoria.DSC03611
  • Ponemos la gelatina en un plato hondo con agua fria.DSC03610
  • Cuando hierva lo del cazo, lo apartamos del fuego.
  • Añadimos la gelatina y removemos bien para que se mezcle.DSC03617
  • Añadimos la nata y el queso poco a poco.DSC03619
  • Removemos bien para que la mezcle quede uniforme.
  • Una vez que la mezcla sea totalmente homogénea, la pasamos a los vasitos.DSC03622
  • Los dejamos enfriar toda la noche.

Observaciones:

  • Se pueden hacer de cualquier tipo de fruta.
  • Si mezclamos la nata y el queso antes de añadirlos a las fresas, será más fácil que la mezcla final quede homogénea, pero tenemos que tener cuidar de que no se monte la nata.
  • La mezcla puede reposar sin problamas en vasos de plástico, pero es mejor si la pasamos a algún sitio que se pueda tapar.
Anuncios

Rissotto de setas

Aparte de que el arroz es uno de los cereales más consumidos en el mundo entero (sí, es un cereal), es uno de los alimentos que viene bien tener siempre a mano para sacarnos de algún apuro y poder hacer una comida fácil, rica y sabrosa.

Hoy os traemos esta deliciosa receta, de aprovechamiento, sobretodo, porque no nos gusta tirar nada. Y es que el pequeño maguito aún come de purés, asi que toca hacerle grandes ollas ya sea de carne con verduras o de pescado con verduras. Y siempre sobra caldito. Y aunque las sopas están bien y son muy sabrosas, de vez en cuando nos gusta darnos el gusto con esta delicia italiana. Asi que, vamos alla

Ingredientes:

  • 1 litro de caldo de pollo o verduras.
  • 300 gramos de arroz.
  • 300 gramos de setas.
  • 150 gramos de champiñones.
  • 125 gramos de queso parmesano rallado.
  • 90 gramos de mantequilla.
  • 1 cebolla mediana.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.

Preparación:

  • Ponemos el caldo a calentar, pero sin dejar que hierva.DSC03539
  • Limpiamos y laminamos las setas y los champiñones.
  • Pelamos y picamos la cebolla en trozos pequeños.
  • Ponemos aceite de oliva en una sartén y calentamos a fuego medio.
  • Doramos la cebolla con un poquito de sal.DSC03540
  • Cuando esté doradita, añadimos los champiñones y las setas; y añadimos otro poquito de sal.DSC03541
  • Cuando tanto la cebolla como los micónidos (que es otra forma de decir setas y champiñones) estén blanditos, añadimos el arroz.DSC03542
  • Dejamos cocer unos minutos sin dejar de remover.
  • Vamos agregando el caldo poco a poco, un par de cazos cada vez como máximo.DSC03543
  • Dejamos que se vaya consumiendo a fuego medio, sin dejar de remover, así que toca hacer brazo!
  • Añadimos el resto del caldo, hasta que no quede. Siempre removiendo.
  • Apartamos del fuego.
  • Añadimos la mantequilla.DSC03544
  • Añadimos el queso y mezclamos bien.DSC03547
  • Listo para disfrutar!DSC03548

Observaciones:

  • Debe servirse caliente.
  • El arroz debe quedar tierno y cremoso.
  • Si no tenéis caldo Propio a mano, usad sin ningún tipo de problema el de Aneto, que es casero, por cierto.

Pasta

Bueno, antes de nada, siento no haber publicado nada últimamente, pero entre bautizos, preparativos, dolores, problemas técnicos y quedarme sola con mi maguito, no he dado para más.

Esta receta, aparte de que nos encanta, ¿a quién no le gusta la pasta? Fue de donde saqué el alma para este blog. Sí, la idea y el empuje me los dieron y Refuerzo divertido  (Refuerzo divertido)  y Dacil  (Blog de una madre desesperada) (visitadlas, no os arrepenteréis); pero el espíritu me lo aportó una joven maga al ayudarme a hacer esta receta. Fue un día divertido, mientras los demás progenitores charlaban tranquilamente y mi maguito y su hermana maguita (de la misma edad) la armaban arrastrándose por toda la casa; nosotras nos liamos en la cocina haciendo la comida. Es una maga súper linda y tremendamente bien educada, por lo que me hizo cambiar de idea respecto a lo de cocinar sola y lo vi claro: tenía que compartir ese espacio de la casa con mi maguito.

Un tiempo más tarde, esa misma maga, me dijo que se ha había pedido una máquina de pasta igual que la mía para reyes, y me la enseñó toda orgullosa, aunque yo sí que me infle de puro gozo. Así que vamos a ello:

Ingredientes:

  • 100 gramos de harina por cada comensal.
  • 1 huevo por cada 100 gramos de harina.
  • Una pizca de sal por cada comensal.

Preparación:

  • Ponemos la harina en un bol, añadimos la sal y dejamos un hueco en el centro.
  • Batimos los huevos aparte. Hacemos esto para ayudar a que se mezclen bien los ingredientes.DSC03504
  • Añadimos los huevos a la harina y amasamos hasta formar una bola. DSC03508
  • La envolvemos en film transparente y la dejamos un mínimo de una hora y un máximo de cuatro, en la nevera para que actúe la proteína del huevo. Y mientras esperamos… ¿Sabíais que los huevos están considerados como un súperalimento por lo completos que son? Básicamente tienen un poco de todo lo que necesita nuestro cuerpo para mantenerse sano. Pero siempre es mejor consumirlos cocinados, primero porque nuestro organismo no está preparado para asimilarlo crudo (especialmente la clara); y segundo porque así no es nada apetitoso. Así que sigamos con la receta.
  • Enharinamos la superficie donde vayamos a elaborar la pasta y vamos cortando trozos con los que trabajar. Si teneis una máquina de pasta, es el momento de sacarla, pero si no tenéis, no os angusties, un rodillo y un cuchillo afilado nos servirán igual, o un cortapizzas mejor si la preparan vuestros maguitos.DSC03513
  • Si usáis lamáquina de pasta, primero pasamos la masa por los rodillos alisadores hasta darle el grosor que queramos. Si usáis el rodillo, pues a darle con ganas hasta que alcancéis el grosor que más os guste.
  • Si vais a hacer lasaña, habéis acabado de hacer la masa y podéis poneros con ella. Si no, ahora toca recortar la masa como queráis. Nosotros preferimos los tallarines, así que aprovechamos la cortadora de la máquina. Para hacer macarrones o pasta de ese tipo se necesita un complemento especial, puesto que se hacen por presión.DSC03515
  • Una vez que tengáis toda la masa con la forma deseada, toca colgarla para dejar que seque una hora. No hace falta comprar nada especial, con una percha bien limpia nos basta, o si no, se enharina un plato y se pone la pasta extendida encima. Si optáis por la percha, poner algo debajo, ya que algunos trozos de pasta se parten.DSC03516
  • Después de la hora, no más tiempo, la pasta esta lista para cocinarse como más os guste. Si la cocéis primero, recordad que estará lista en cuanto empiece a flotar, cosa que pasará muy rápido.DSC03517

Observaciones:

  • Podeis sustituir los huevos por agua, pero no queda igual.
  • Tambien puede usarse harina integral sin ningún problema.
  • Si mezcláis parte de la masa con pasta de tomate y otra parte con pasta de espinacas, tendréis pasta de colores deliciosa.

Crema pastelera

Hoy traemos el relleno por excelencia. Sirve para prácticamente todo: tartas, napolitanas, galletas, como cremê broulê con su capa de caramelo o a cucharadas, como le gusta a mi maguito.

En casa nos encanta la crema pastelera casera, primero porque nos entretenemos un rato, nos reímos recordando su “historia” y la preferimos a cualquiera que se pueda comprar por ahí.

Coged vuestros calderos, vuestras cucharas favoritas y vamos allá

Ingredientes:

  • Medio litro de leche.
  • 6 yemas de huevo.
  • 125 gramos de azúcar.
  • 1 rama de vainilla.
  • 50 gramos de harina tamizada.

Preparación:

  • Abrimos la rama de vainilla por la mitad, con cuidado de no perder las semillas de su interior, y las añadimos a la leche en una cazuela. Por mucho que las buscamos, no encontramos la vainilla en rama, es lo malo de vivir en una isla, así que la sustituimos por vainilla líquida.
  • Calentamos la leche hasta ebullición.DSC03549
  • Mientras la leche se calienta, batimos las yemas y el azúcar, con ayuda de las varillas, hasta obtener una crema blanca.DSC03550DSC03551
  • Incorporamos la harina, mezclando suavemente, pero asegurándonos que no queden grumitos. Es por eso que la tamizamos.DSC03554
  • Vertemos la leche hirviendo sobre la mezcla, removiendo suavemente, y volvemos a ponerla al fuego.DSC03555DSC03556
  • Dejamos hervir la crema unos minutos, removiendo bien el fondo con una cuchara de madera para que no se pegue. Al más puro estilo magueril. Y mientras removemos, recordamos de donde viene esta crema. En verdad, nadie sabe cuál es su origen. Puede ser Italia, Francia o Inglaterra, son los países que reclaman su creación. La mayoría de historiadores coinciden en una cosa: que es una variación de la salsa bechamel. Así que, imaginaoslo: un cocinero intentanto hacer una salsa bechamel, que es salada, le añade unas cuantas yemas de huevo para que sea más suave, y acaba creando algo deliciosamente dulce. ¿O Quizá es que confundió el azúcar con la sal? Sea como sea, tiene gracia. Y algo de lo que se puede aprender: da igual cometer errores en la cocina, lo importante es no desesperarse y disfrutar de lo que se hace.DSC03559
  • Y aquí tenemos varias opciones. Este paso es muy importante, porque esta crema tiende a crear una nata gruesa y desagradable que no puede colarse, y esto lo evita. Sea cual sea la que elijaís, hacedlo antes de llegar a este punto, porque a partir de aquí, hemos de ser rápidos:
    • Vertemos la crema en un bol, la frotamos con mantequilla, la tapamos y la metemos corriendo en la nevera.
    • Sumergimos el cazo en agua fría y revolvemos hasta que se enfríe.
    • Tapamos el cazo con papel film y volamos con él para meterlo sin perder tiempo en la nevera.DSC03561

Observaciones:

  • Si usais vainilla en rama, acordaos de quitar la rama.
  • Nosotros usamos vainilla líquida, que es oscura, y por lo tanto colorea la crema. La vainilla natural hace que la crema quede muy pálida, casi tirando a blanquzca.
  • Se puede congelar tranquilamente.
  • Podéis aromatizarla con café, chocolate, ron, esencias o lo que se os ocurra, no pongais límite a la creatividad.

Tartas, niños y golosos

Todos los años, cada vez que llega su cunpleaños le hago siempre la misma pregunta a papi hechicero: ¿qué tarta quieres? E invariablemente siempre recibo la misma respuesta: de chocolate, con chocolate y más chocolate. Pero esta vez no fue así. Pregunté, y la respuesta fue: quiero una tarta como la que le hiciste a nuestro maguito.

Y heme en la cocina con cara de poema, porque la tarta que le hice al maguito para su primer cumpleaños, aparte de enorme, contaba las aventuras de su vida en plan Dugeons & Dragons. Me encantaría enseñárosla, pero no tengo ninguna foto de ella. No pude hacérsela porque estaba ocupada entre atender la aventura de los niños y sacar más cosas de la cocina; y si alguien se la hizo, después no me la pasó. Una pena, pero a veces o vives el momento, o le sacas una foto.

No quería hacer una tarta tan grande, pero sí que quería hacer algo especial, y se me ocurrió: una drip cake. Son preciosas, elegantes, y muy golosas. Así que me puse manos a la obra: preparé crema pastelera de relleno y la dejé reposando en la nevera; horneé dos Bizcocho 1, 2, 3., me encantan para este tipo de tartas porque son esponjosos, pero lo suficientemente firmes como para aguartar cierto peso.

DSC03568

Corté los bizcochos a la mitad con el arco de pastelería, para que quedara un corte perfecto.

DSC03576

Rellené el primero y lo tapé con su mitad.

DSC03582

Rellené la parte superior del primer bizcocho y lo tapé con la parte superior del segundo. De esa forma el centro quedaba con más crema y, por lo tanto, más jugoso.

DSC03583

Rellené la mitad de bizcocho que quedaba y le di la vuelta para juntarlo con los demás.

DSC03586

Era perfecto. No solo estaba perfectamente relleno, con algo más en el centro, sino que la parte superior quedaba perfectamente plana.

Lo dejé reposar en la nevera mientras hacia la crema de mantequilla. No la que suelo usar siempre, sino la primera que aprendía a hacer hace años y que es un poco más complicada, pero que me encanta, porque queda tan deliciosa que dan ganas de comérsela a cucharadas.

Y aquí empezaron a torcerse las cosas. El problema de cocinar con maguitos es que tienes que estar pendiente de ellos. Y mi maguito es un terremoto que no para quieto y que tiene que meterse en todo.

Se me pasó el punto del azúcar. Por suerte nada grave. Solo tuve que pasar la crema por el tamiz y quedó bien. No perfecta, pero si lo suficientemente bien como para usarla, y con un plus: algunas pequeñas bolitas de azúcar se habían colado por ser muy pequeñas y le dieron a la crema un ligero toque crujiente. Añadí colorante y glaseé la tarta. Y corriendo a la nevera para que la crema se enfriara mucho.

DSC03594

Y a partir de aquí se torcieron las cosas. Dejé la tarta en la nevera un día entero, para que estuviera bien fría y preparé el ganaché de chocolate para hacer las gotas. Pero lo dicho, es dificíl hacer cualquier cosa con un maguito terremoto, especialmente si es algo que requiere especial atención. Lo mejor que puedo decir del ganaché es que acabó en la basura.

Pero una nunca se puede dar por vencida. Que algo salga un poco mal, no significa que al final no salga como queremos. Así que, como siempre le digo a mi maguito: vuelve a intentarlo. Pero esta vez pasé del ganaché y preparé chocolate para derretir. Quedó genial. Así que llegó la hora de hacer las gotas… Y mi maguito decidió que había llegado el momento de intervenir y hacer churretones en vez de gotas.

El horror para mi perfeccionismo. En ese momento se me pasó por la cabeza: mandar la tarta a paseo, mandar a mi maguito con ella y a mí misma también.

Pero cocinar en familia tiene un lado buenísimo. ¿Cómo no se me iba a ir el cabreo si mi maguito estaba muerto de risa, con la cara llena de chocolate y papi hechicero tenía un plato hasta los topes de huevos de chocolate listos para poner en la tarta?

Me reí. Mucho. Dejé descansar un poco el chocolate y puse los huevos como se me ocurrió, dejando un huequito para poner las velas y ¡lista!

No le hice foto porque me pareción fea, masificada y nada elegante. Pero al final a todos les encantó. Tanto que me pidieron hacerle una foto para mandarla a una amiga. Me sigue pareciendo fea. Pero aprendí de mi maguito que no importa como vayan saliendo las cosas si podemos divertinos haciéndola.

Y eso es lo que quiero que recordéis cuando os metéis en la cocina con vuestros maguitos. De recetas puede que sepan poco, pero su actitud ante los problemas y su creatividad siempre será algo asombroso y totalmente maravilloso.

Bizcocho 1, 2, 3.

O de yogurt. Pero prefiero el 1,2, 3 por dos razones: una, porque cocinando con maguitos es más divertido llamarlo así, aparte de que les ayudará a recordar las proporciones de los ingredientes. Y mientras lo estáis preparando juntos podéis ir preguntándoles por operaciones matemáticas simples, tipo: si ponemos una medida de yogurt y una medida de aceite entonces, ¿cuántas medidas tenemos en total?

La otra razón de que lo llame así es porque así me lo enseñó mi madre, y era el bizcocho que siempre preparaba. Mi madre no era muy de hacer repostería, así que cuando lo hacia, significaba que llegaba alguna ocasión especial, algo que lo hacía más especial.

Las medidas que vamos a usar son las del propio vasito de yogurt, así que no lo tiréis. Vamos a ello:

Ingredientes:

  • 1 yogurt.
  • 1 medida de aceite de oliva.
  • 2 medidas de azúcar.
  • 3 medidas de harina.
  • 3 huevos.
  • 1 sobre de levadura tipo Royal.

Preparación:

  • Precalentamos el horno a 170º.
  • Engrasamos el molde que vayamos a usar.
  • Vertemos el yogurt en un bol. Si es de sabores, le dará gusto al bizcocho.DSC03518
  • Añadimos el aceite y mezclamos bien.DSC03519
  • Añadimos el azúcar y mezclamos bien.DSC03520
  • Incorporamos la harina y la levadura, y batimos hasta que quede una masa compacta.DSC03521
  • Añadimos los huevos y mezclamos bien. Si queréis añadirle alguna esencia, ahora es el momento. Si es del mismo tipo que el sabor del yogurt escogido, le daréis al bizcocho un toque realmente especial y único.DSC03522
  • Vertemos la masa en el molde.DSC03524
  • Lo horneamos durante 40 minutos. Y, como siempre, aprovechamos para aprender algo nuevo, o para recordar algo que ya sabíamos. En esta ocasión: ¿sabíais que los números que usamos a diario se denominan números arábigos o indoarábigos? Aunque los símbolos que se usan para representar los números se inventaron en la India, fueron introducidos en Europa a través de España por los hispano – árabes del Al – Ándalus, en el siglo VII. Curioso, porque hasta entonces sólo se habían usado los números romanos, que son los que seguimos nombrando los siglos, por ejemplo.
  • Dejamos que se enfríe antes de desmoldarlo y servirlo.DSC03526

Observaciones:

  • Es ideal como merienda tanto de maguitos como de hechiceros.
  • Si así lo preferís, podéis añadirle a la masa fruta fresca, pepitas de chocolate, frutos secos o lo que más os guste.
  • Sirve de base para cualquier tipo de tarta, aunque personalmente me gusta usarlo para aquellas tartas que requieren un bizcocho con cierta consistencia, pero que siga siendo tierno y jugoso.

Barra de pan clásica

Las pasadas vacaciones de Semana Santa las disfrutamos en un camping de caravanas, aunque el tiempo no acompañó demasiado. Pasamos frío, aunque eso no me detuvo a la hora de meterme en el mar, aunque a mi maguito no le dejé para que no se pusiera malo. Y lo peor de todo: Calima. Y aunque puede que algunos lo estéis pensando, no tiene nada que ver con el simpático doctor Jones y el templo maldito con el que se topó. Se trata de tierra en suspensión proveniente del Sahara (recordemos que decir desierto del Sahara es incorrecto, dado que Sahara ya significa desierto) y puede llegar a ser tan espesa como la niebla. Lo malo es que es bastante desagradable e impide hacer cualquier cosa en exteriores.

Todo eso, añadido que aún no me había enfrentado al horno de gas (tengo malos recuerdos de la escuela de hostelería), me decidió a hacer pan. ¿Por qué? Porque es la mejor forma de cogerle el punto a cualquier horno que no conozcamos, sobretodo si no hay forma de ponerle una temperatura en concreto. Además, hacer pan con maguitos, aparte de entretenerles, les da la oportunidad de hacer SU pan; y es tremendamente divertido ver sus caras.

No os asustéis mucho con las fotos, puesto que usamos lo que teníamos a mano.

Ingredientes:

  • 500 gramos de harina.
  • 350 mililitros de agua.
  • 2 cucharadas de levadura seca.
  • 1 y 1/2 cucharaditas de sal.

Preparación:

  • Mezclar la levadura con 100 mililitros de agua, dejarlo reposar 5 minutos y revolver bien para que se disuelva.DSC03528
  • Mezclar la harina con la sal, hacer un hoyo y verter el agua con levadura.
  • Mezclar hasta obtener una masa blanda.DSC03529
  • Tapar con un paño de cocina y dejar reposar 20 minutos.
  • Hacer un hueco en el centro de la masa y mezclar con la mitad del agua restante. Nosotros aprovechamos el mismo vaso que usamos con la levadura, porque no hay que malgastar el agua (amua que dice mi maguito).DSC03530
  • Añadir el resto del agua.
  • Amasar unos 10 minutos en una superficie enharinada hasta obtener una masa homogénea, brillante y elástica.DSC03531
  • Poner la masa en un recipiente (vale el que hemos estado usando), tapar la masa con un paño de cocina y dejar fermentar entre una hora y media y dos horas. ¿Sabíais que la levadura es, en realidad, un hongo? ¿Y que cuando se produce la fermentación, también se crea alcohol? ¿Y que también es la responsable de que el zumo de uva y zumo de cebada se conviertan respectivamente en vino y cerveza? La naturaleza es algo mágico, ¿verdad?DSC03532DSC03533
  • Deshinchamos la masa y dejamos reposar 10 minutos. Básicamente se trata de pinchar la masa con los dedos, así que… ¡adelante maguitos! Es bastante divertido, pero sin pasarse.
  • Formar una barra de pan larga. O dejamos que nuestros maguitos le den la forma que más les guste, aunque sin amasar demasiado para que no quede duro al hornear. DSC03535
  • La ponemos en una placa de hornear enharinada y la tapamos durante 45 minutos con un trapo de cocina.
  • Hacer 5 cortes en diagonal en la cara superior del pan. O cualquier otro corte que a los maguitos les apetezca.DSC03537
  • La horneamos 45 minutos a 220ºC. Como podéis ver, a nosotros se nos quemó un poquitín por debajo, nada que un raspado no pueda solucionar. Pero para la próxima vez, ya sabemos que hay que bajar el fuego un poquito más y mi maguito aprendió que no hay nada que pueda hacer con este horno. En el de casa es él el encargado de darle a los botones, pero este no tiene y aunque le gusta ver las llamitas, sabe que tiene que hacerlo desde una distancia prudencial.DSC03538
  • Dejar enfriar antes de servir.

Observaciones:

  • Se pueden hacer panecillos cortando la masa y dándoles forma antes de ponerla a reposar en la placa de horno.
  • Mi consejo es que uséis un sobre de levadura de panadero entero.
  • Si queréis una miga más tierna, tenéis que sustituir 175 mililitros de agua por yogurt, leche o suero de leche.
  • Si os gusta el pan de pueblo, este es el vuestro.